sábado, 28 de mayo de 2016

Visita al Museo Histórico Cornelio Saavedra


El Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra nació el 6 de octubre de 1921 y está emplazado en medio del Parque General Paz.
En sus diez salas de exhibiciones permanentes se expone el patrimonio del Museo, que desde 1921 se fue enriqueciendo a partir del legado fundador de Ricardo Zemborain.

A través de las salas, el Museo propone diversas reflexiones sobre la historia, la política, la economía y la sociedad a partir de sus colecciones de platería urbana (Colección Zemborain), mobiliario y objetos de arte y decorativos (en dos ambientaciones de un salón porteño de la primera y de la segunda mitad del siglo XIX), peinetones y alhajas femeninas (colecciones Miguel Gambín y Zemborain), vestimenta y elementos de las modas y las costumbres masculinas y femeninas de siglo XIX, y platería rural (Colección Alfredo y Sara Davis de Keen).
Un amplio panorama del pasado conforman los testimonios del proceso emancipador de Sudamérica (desde las invasiones inglesas hasta la Independencia); el complejo proceso de la Confederación Argentina (colecciones Andrés Lamas y Ricardo Zemborain); la siempre agitada historia monetaria argentina (una de las más importantes colecciones de numismática); la evolución edilicia de la Plaza de Mayo a través del pincel de Leonie Matthis (1883-1952) y la sala de armas donde se exhiben valiosas piezas de uso civil y militar, completadas con parte de la colección de soldaditos de plomo que muestran los uniformes de los diferentes regimientos que lucharon por la Independencia (donación de Ernesto Lasnier).
Como señala Eric Hobsbawn en su libro "Historia del siglo XX. 1914-1991", Barcelona, Crítica, 1995: "La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres (...) crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven".
Para Hobsbawn, este hecho otorga a los historiadores -cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan- y a los museos de historia, mayor trascendencia que la que han tenido nunca. En este sentido, el Museo intenta reflexionar sobre lo que muestran y lo que ocultan sus colecciones, en las distintas miradas que cada objeto, y la relación entre ellos, puede provocar.
El acervo patrimonial se complementa con valiosas colecciones, entre las que se destacan la correspondiente a Leandro Alem, que testimonia la vida y la época del político argentino; la de acuarelas de José Ignacio Garmendia sobre la Guerra del Paraguay; la de iconografía de Buenos Aires de Guillermo H. Moores, la de medallística y la de iconografía religiosa, que constituyen el patrimonio de más de 21.000 objetos del Museo Histórico de Buenos Aires.
La variedad de colecciones permite obtener una amplia visión de la historia de Buenos Aires, una ciudad que fue capital de un virreinato, de una provincia y de la Nación, en los aspectos políticos, sociales y económicos, y disfrutar al mismo tiempo de la calidad artística de las mismas.





 Exposición permanente: las salas del museo: 

Sala Ricardo Zemborain: 
 El nombre del Río de la Plata, el del Virreinato del Río de la Plata, y el propio nombre del país derivado del latín argentum (plata) nos introducen a la colección de platería urbana legada por Ricardo Zemborain, gracias a quien se inaugura este museo durante la intendencia de José Luís Cantilo, el 6 de octubre de 1921.
Platería y representación social
En Buenos Aires, la platería civil tiene un momento de auge durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Es el resultado de la combinación entre el ascenso de una nueva clase dirigente de ricos comerciantes y exportadores de tasajo y cuero deseosos de mostrar su posición con objetos suntuarios de buen título metálico y excelencia en el cincel y la ley de prohibición de la exportación de metales preciosos sancionada en 1832. Ambos hechos generarán un poderoso e informal gremio de plateros, mayoritariamente de origen luso brasileño.
Cucharas. Plata fundida, batida y cincelada. 1830 





 
CAJA YERBERA. Plata fundida.  Alto Perú. 1840
 
OLLA. Plata batida y bruñida. 1840.
 
ABANICO DE BARAJA ESPAÑOL. Plata fundida. 1850
Sala el salón porteño: 
Tiene por finalidad presentar una variedad de muebles y objetos usuales en las viviendas de la burguesía porteña en las cuatro décadas posteriores a la Independencia.
El espacio más importante en la casa burguesa distinguida es el salón. Pero el salón no rinde tampoco servicio a la casa, sino a la sociedad, y esa sociedad está muy lejos de ser meramente equivalente al estricto y fijo círculo de amigos de la casa. La línea fronteriza entre la esfera privada y la publicidad atraviesa la casa. Las personas privadas salen de la intimidad de su sala de estar a la publicidad del salón; pero una y otra están estrechamente relacionadas. Sólo el nombre de salón recuerda el origen de la discusión sociable y del razonamiento público, su procedencia: la esfera de la sociedad aristocrática.
COMODA PAPELERA LUSO BRASILEÑA. 

 Sala de las Invasiones Inglesas y de la Revolución de Mayo. 
Testimonios del proceso que se inicia con la Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la Independencia Sudamericana.
RECONQUISTA DE BUENOS AIRES. 
Sala confederación Argentina: 
Aquí se desarollan aspectos políticos, sociales y económicos de los gobiernos de Juan Manuel de Rosas.

VALIOSO MUEBLE QUE PERTENECIÓ A ROSAS. 

Sala Indumentaria y elementos de la vida cotidiana masculinos y femeninos

 

La moda sale a la luz antes de mediados del siglo XIV, cuando aparece un nuevo tipo de vestido radicalmente nuevo, diferenciado solo en razón del sexo: corto y ajustado para el hombre, largo y envolviendo el cuerpo para la mujer.
La misma ropa larga y holgada que se había llevado indistintamente durante siglos por los dos sexos, comienza a desaparecer. Con la aparición del traje corto, a mediados del siglo XIV, la moda masculina encarnó de entrada, de forma más directa y ostensible que la de la mujer, la nueva lógica de la apariencia a base de fantasía y cambios rápidos.
La expansión social de la moda no ganó inmediatamente a las clases inferiores. Durante siglos el vestido respetó globalmente la jerarquía de las condiciones sociales: cada cual llevaba el traje que le era propio. Habrá que esperar a la gran renuncia de fines del siglo XVIII para que la moda masculina se eclipse ante la de la mujer. Los nuevos cánones de la elegancia masculina son la discreción, la sobriedad, el rechazo de los colores y de la ornamentación. Desde entonces, la moda y sus artificios serán una prerrogativa femenina.
La mujer pasa a ser la única depositaria del lujo, de la elegancia y de la belleza. Las diferencias en el rango y en la distribución de la riqueza, propia de los ideales del antiguo régimen, ya no se podrán conciliar con los objetivos de la gran conmoción social que significo la Revolución Francesa (1789) y los ideales que ella propagó en Occidente.
El traje simple y uniforme, expresión de los valores de la revolución, sustituyo gradualmente a la diversificación y al lujo. Con la revolución, el hombre, al ser el único sujeto político, tuvo que aceptar las consecuencias que, desde el punto de vista de la indumentaria, se tradujeron en sobriedad y austeridad en el vestir. Las mujeres de la alta sociedad, que tenían solamente un papel pasivo, continuaran arreglándose de forma cuidadosa, pomposa, excéntrica.
Nicola Squicciardino (1990). El vestido habla, Madrid. Cátedra.


Sala Emisiones, inflaciones y convertibilidad

La historia económica argentina a través de las sucesivas emisiones de monedas.

 

 Sala de armas: 

 Colección de armas de fuego y armas blancas. 

Sala Keen. 

 Colección de platería rural. 

La platería criolla

Desde fines del siglo XVIII comienza a desarrollarse lo que hoy conocemos como platería criolla, una artesanía asociada preferentemente al uso del caballo y su jinete. Es también la época de surgimiento del gaucho, ese tipo popular característico de la cultura rioplatense, con quien se suele asociar el uso de estas prendas de plata, aunque en realidad éste solo tendrá un acceso restringido a ellas sólo un siglo más tarde.
El uso de estos objetos de plata está restringido a personas de privilegiada situación económica: estancieros, capataces, mayordomos y ricos comerciantes. Sólo hacia fines del siglo XIX las modificaciones tecnológicas en la producción expanden el consumo de ornamentos de metal plateado a amplios sectores de la población bonaerense, como los peones rurales.



Experiencia directa
Visite el museo con el jardín que estoy realizando mis prácticas de taller 4. La docente de la sala decidió realizar esta experiencia directa a fin de recolectar información para el 25 de mayo.
Unos dias antes de  visitar el museo, la maestra les contó a los niños qué verían en el museo, qué objetos encontrarían.  
El día  de mayo, a las 10 de la mañana salimos en micro hacia el museo, ibamos acompañados también por las mamás de los nenes.  Cuando llegamos al museo, la maestra dividió en grupo a los niños y estaban a cargo cada grupo de una mamá. A cada grupo les repartió una tarjeta, la misma tenía una foto del museo. Los niños debían encontrar adonde estaba en el museo. Comenzamos a recorrer el museo, pudimos apreciar las salas que tiene el museo. 
Cuando los nenes habían encontrado la foto en alguna sala, decían "la encontramos, es acá". La mamá que estaba cargo del trupo, tenía que escribir, dudas, preguntas, describir los objetos que allí se encontraban. 
El museo da muchisima información de esta época. 
Ya hemos recorrido todas las salas, nos trasladamos hacia el parque y allí cada grupo anotó lo que le parecía mas importante de las tarjetas que les había tocado buscar. 
Siendo ya las 12 del medioda, el micro nos vino a buscar y nos trasladamos para el jardín de regreso.




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